HOLLYWOOD, OZEMPIC Y LA OBSESIÓN POR VERSE IGUAL

¿Se han dado cuenta de que en los últimos años todas las actrices se ven igual? Es como si la diversidad hubiera desaparecido para ser reemplazada por un único estándar. Un mismo peso y una misma cara. Pero esto no siempre fue así.
Durante la década de 2010, el discurso body positive ganó presencia en campañas, series, moda y redes sociales. En apariencia, la cultura visual se abría a cuerpos diversos, talles más amplios, rostros menos normativos y protagonistas femeninas que no responden necesariamente al molde de la delgadez extrema. Sin embargo, desde comienzos de la década de 2020 esto ha cambiado: los cuerpos se vuelven cada vez más delgados, el rostro deseable se vuelve cada vez más liso e iguales, y las redes convierten cualquier variación corporal de una celebridad en material de vigilancia, rumor y debate.
Ozempic: de fármaco para diabetes a símbolo cultural de la delgadez

Ozempic es un medicamento originalmente desarrollado para el manejo de la diabetes tipo 2. Su principio activo, la semaglutida, es un análogo del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), una hormona que:
Reduce el apetito al actuar sobre los centros de saciedad en el cerebro.
Ralentiza el vaciamiento gástrico, prolongando la sensación de saciedad.
Mejora la sensibilidad a la insulina, lo que regula los niveles de glucosa en sangre.}
Sin embargo, su presencia cultural excedió rápidamente el campo clínico. La conversación pública lo convirtió en signo de una nueva delgadez farmacológica: rápida, aparentemente eficiente y asociada a la transformación visible de celebridades.
Segun reportes financieros de Novo Nordisk, la empresa que fabrica el fármaco, las ventas anuales de Ozempic experimentaron un crecimiento de 116 MIL MILLONES, desde que se popularizó. Pasó de ser un medicamento para personas que realmente lo necesitan, a un procedimiento estético aspiracional que las personas quieren consumir porque “las celebridades lo usan” y “adelgaza”.

La promesa no es simplemente bajar de peso; es bajar de peso sin pasar por el relato tradicional de dieta, gimnasio y disciplina visible. Por eso el medicamento se volvió culturalmente potente.
"En una época que exige resultados rápidos, el cuerpo debe optimizarse con la misma velocidad con la que se edita una foto".
“Una inyección no tan inocente”
Cuando el medicamento se separa del diagnóstico y se pega a la promesa de belleza, deja de ser tratamiento y se vuelve símbolo de pertenencia a un ideal corporal. Ya no importan los riesgos sino los resultados. No interesa si usar Ozepmic puede causarte malestares estomacales, daño renal o incluso dejarte ciega, lo que importa es verte delgada.
La causa por la que Ozempic adelgaza es porque “retrasa la digestión y reduce el apetito”. Sin embargo, la pérdida de peso también se debe principalmente a que genera náuseas y vómitos, lo que quita las ganas de comer y elimina lo poco que se come. Visto de esta forma, no suena a un medicamento tan inocente, sino a un trastorno alimenticio encubierto en un producto romantizado como “milagroso”.
“Celebridades y uso de Ozempic”
Muchas celebridades que solían ser activistas body positive aparecieron repentinamente muy delgadas, lo que generó sospechas sobre si usaron Ozempic o no.
Rebel Wilson; la actriz de “Cómo ser soltera” confesó haber utilizado Ozempic para perder peso y fue criticada por su brutal cambio físico y declaraciones como:
“Para alguien como yo con apetito insaciable por los dulces creo que esos medicamentos pueden ser buenos”.

Amy Schumer: conocida por el filme “Sexy por accidente” relató que probó Ozempic, pero lo dejó debido a los insoportables efectos secundarios y adoptó una postura crítica sobre el consumo del fármaco:
"No tenía fuerzas ni para levantar la cabeza de la almohada. No podía llevar una vida normal. Todo el mundo dice: Como porciones más pequeñas. Cállate la boca. Estás tomando Ozempic”
Por último, uno de los casos más controvertidos es el de la actriz Barbie Ferreira, conocida por su papel de Kat en la serie de HBO Euphoria.
Durante años, Ferreira fue presentada por medios, marcas y redes sociales como símbolo de diversidad corporal y aceptación del cuerpo plus size. Su imagen funcionó como una especie de “respuesta” a los estándares tradicionales de belleza de Hollywood: una actriz joven, exitosa y considerada atractiva sin encajar en el ideal delgado hegemónico. Sin embargo, esa representación también la convirtió en una figura política involuntaria. En distintas entrevistas posteriores, Ferreira expresó sentirse incómoda con la presión de ser vista en todo momento como “la chica body positive”, afirmando que sentía que debía transformarse en activista simplemente por existir en un cuerpo diferente.

La polémica se intensificó cuando la actriz perdió peso y comenzó a recibir elogios masivos en redes sociales, incluso de sectores que antes defendían el body positive. Allí aparece una doble moral muy evidente. Durante años, internet celebró discursos de aceptación corporal y rechazo a la cultura de las dietas; sin embargo, en cuanto una figura asociada a ese movimiento adelgaza, gran parte de la audiencia responde con aprobación estética inmediata. El mensaje implícito es contradictorio:
“todos los cuerpos son válidos”, pero los cuerpos delgados siguen siendo socialmente más deseables”.
Su caso evidencia cómo las celebridades femeninas quedan atrapadas entre dos exigencias imposibles: si adelgazan, son acusadas de ceder ante los estándares; si no lo hacen, son reducidas únicamente a su cuerpo. Al mismo tiempo, el caso de muestra cómo incluso una de las figuras más asociadas a la diversidad corporal terminó siendo absorbida por la lógica tradicional de Hollywood y redes sociales: la delgadez sigue funcionando como capital estético.
Notamos una contradicción cultural brutal: Hollywood pasó años diciendo que “todos los cuerpos son bellos”, pero en cuanto las celebridades comenzaron a adelgazar masivamente por el consumo de Ozempic, la respuesta fue automática: elogios, validación y admiración. Esto nos muestra que la delgadez nunca dejó de ser la verdadera meta femenina.
¿Qué clase de mensaje están enviando las celebridades cuando el ideal femenino depende de un medicamento que provoca náuseas, vómitos y pérdida extrema del apetito? Un medicamento que opera claramente como la bulimia, con la diferencia de que se encuentra socialmente aceptado y romantizado. Eso sin mencionar las demás consecuencias para la salud que supone el consumo de Ozempic.
La cultura de la delgadez cambió de estética, pero no de lógica: en los 2000’s se romantizaban dietas destructivas; ahora se romantiza una inyección. El resultado es el mismo: la idea de que el cuerpo femenino debe modificarse dolorosamente para ser aceptado.

El problema no es solo Ozempic, sino que la sociedad sigue premiando la delgadez por encima de cualquier discurso de aceptación corporal. Cambió el método, pero no la presión: antes eran dietas extremas, ahora son inyecciones “glamurizadas”. Y las mujeres siguen atrapadas en estándares imposibles donde nunca pueden “hacerlo bien”.